| Edición del día 09-08-2007 | |
Samuel Negredo (HERALDO.es) El prestigioso Instituto Tecnológico de Massachussetts será responsable del edificio que unirá la Expo 2008 con La Milla Digital. Diarios como "The New York Times" se han hecho eco de la noticia y destacan la originalidad de la obra. :: Todo sobre la Expo, en HERALDO.es
| Nunca el agua y la tecnología estuvieron tan unidas. Carlo Ratti (Turín, 1971) es director del laboratorio SENSEable, perteneciente al Departamento de Estudios y Planificación Urbana del prestigioso Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT, en sus siglas en inglés). El estudio que encabeza este arquitecto está detrás del pabellón de agua digital, la última gran sorpresa de la Expo, que resulta de este modo definitivamente unida con el futuro de la ciudad y su Milla cibernética. Precisamente, fruto de la colaboración del MIT con el desarrollo de esta área urbana nace el edificio que quiere marcar un hito en la gestión del agua y el contacto del hombre con este elemento. PREGUNTA.- La tecnología que han desarrollado permite representar imágenes y mensajes en una cortina de agua. Al eliminar la barrera psicológica que suponen los aparatos artificiales, ¿resulta la experiencia más inmersiva y natural? RESPUESTA.- Sí, y además creo que en los próximos años veremos muchos esfuerzos para llevar la tecnología digital a soportes tangibles y físicos. Por decirlo de otra forma, el próximo reto de la arquitectura es fundir los átomos con los bits. P.- Han estudiado dos medios para que los visitantes interactúen con el agua: mediante sensores y enviando mensajes a través de dispositivos móviles. ¿Serán factibles ambos en un entorno tan concurrido como el que se espera en la Expo? R.- Las pruebas que hemos llevado a cabo muestran que sí. Los sensores se han vuelto muy precisos y económicos en los últimos años. De todos modos, aún estamos desarrollando la implementación final. El público no podrá cruzar la cortina de agua por todos los puntos, así que algunas partes funcionarán ininterrumpidamente. P.- En un contexto de grandes edificios, sorprende la reducida escala del pabellón. R.- La interacción humana es una de sus razones de ser, y de ahí se deriva el tamaño. P.- El proyecto inicial presentaba algunas dudas sobre la funcionalidad del techo móvil. ¿Han conseguido despejarlas? R.- Sí, se podrá caminar sobre él cuando esté en la posición inferior gracias a unos apoyos de neopreno que se situarán debajo. Está previsto que descienda cuando sople el viento, con el fin de minimizar las salpicaduras. Con este edificio queremos sentar las bases de la arquitectura digital: una arquitectura que es interactiva y que responde a la gente y a las condiciones medioambientales. Por esta razón pensamos que sería importante que el pabellón desaparezca completamente cuando no esté en uso. Control hasta la última gota P.- El uso de agua con fines ornamentales suele despertar recelos. ¿Cómo han planteado la sostenibilidad en este aspecto? Entorno urbano P.- Hitos arquitectónicos como
los de Gehry o Calatrava han atraído la atención internacional hacia
ciudades emergentes como Bilbao y Valencia, pero ¿dónde queda la
calidad de vida de los residentes? |